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martes, 9 de agosto de 2016

Chacampalco (Colonia Alfredo V. Bonfil)



Por Azael Abdí Vázquez Román.

La mención más antigua que se tiene sobre Chacampalco la recopila el padre Minos en un documento fechado en el siglo XVII, de manera específica el 19 de marzo de 1620. Se le menciona como una mojonera, es decir, como un terreno que delimita los límites territoriales entre dos pueblos, durante un conflicto entre un señor llamado Don Juan Davisto que, según se relata, se quería adueñar de terrenos que pertenecían de manera legítima al curato de Santo Domingo Tlaquiltenango. En el documento se narra la forma en que se hicieron recorridos en los terrenos para dejar claros los límites en litigio.


La segunda mención a Chacampalco se hace en 1758, en el texto que relata la negociación para la apertura y construcción del apantle mayor de Tlaquiltenango. Se le menciona todavía como lindero y mojonera, por lo que no es claro el momento en que comenzó a estar poblado este sitio. Aunque al igual que la colonia 3 de mayo, pudo haber quedado poblado por los trabajadores que construyeron el apantle; o quizás ser un lugar poblado y despoblado en distintas épocas de la historia.


En mapas del siglo XIX se hacer referencia a Chacampalco, aunque no se especifica si ya es pueblo o sigue siendo una mojonera. Lo cierto es que Chacampalco es un punto en la geografía con varios siglos de existencia, característica que lo dota de una gran importancia, pues como se cuenta en los documentos del padre Minos, como se aprecia en los mapas y como se puede ver hasta ahora, es el límite histórico entre Tlaquiltenango y Tlaltizapan. 

Un dato por demás interesante es la manera en que se escribe el nombre del poblado en los documentos citados, pues se escribe como Xacampalco, fonema que derivó en Chacampalco, y no en Jacampalco o Sacampalco, como hubiese sido natural que sucediera. El significado del nombre del lugar es aún incierto, la referencia más cercana que se tiene es Zacapalco, que según el catálogo escrito por Cecilio Robelo en 1897 significa “en el zacate húmedo o mojado”. Sin embargo, la derivación que llevó a la Z se da por evolución de escritura con Ç, es decir, que para que se pudiese escribir Zacapalco, se tuvo que escribir en un inicio como Çacapalco.

De manera personal, considero que más bien la escritura original fue Xacapalco, cuya etimología se da a partir de Xacalli (Choza, casas de paja), Paltic (mojado, húmedo, fresco) y Co (lugar de, con), es decir, 'Lugar con chozas húmedas o frescas'. Por tanto, se puede inferir que Chacampalco fue, desde la época prehispánica, un acentamiento aunque quizás sin mucha importancia.


El nombre de 'Alfredo V. Bonfil' es relativamente nuevo, pues no hace mucho tiempo que la colonia se bautizó con este nombre. Este personaje es desconocido para muchos e incluso hay quienes piensan que fue oriundo de Tlaquiltenango. Lo cierto es que Alfredo Vladimir Bonfil Pinto nació en Querétaro en el año de 1936; fue un destacado líder campesino y bastión incómodo del PRI. Murió en un accidente aéreo en el puerto de Veracruz en 1973, y al igual que Chacampalco, muchas colonias, escuelas y calles llevan su nombre.


Es así, como nos acercamos a conocer aún más los lugares que visitamos día con día, o que fueron de gran importancia en nuestra niñez o adultez, lugares que no terminamos de valorar porque no reflexionamos sobre cuantas generaciones estuvieron allí, y lo que significó para ellos. 




lunes, 29 de febrero de 2016

Breve reseña histórica del pueblo de Huautla


El Real de Minas de San Francisco de Huautla se fundó en el año de 1570, tras el descubrimiento de yacimientos minerales en dicho lugar. Por tal motivo, se creó la Alcaldía Mayor de Cuautla de Amilpas, una franja territorial que se extendía desde Oaxtepec hasta los minerales de Huautla, ésta extensión territorial no pertenecía de manera económica y política al Marquesado del Valle de Oaxaca pues eran tierras “realengas”, es decir, que eran administradas de manera directa por la corona española. Los yacimientos de Huautla no podían ser explotados de manera continua, por lo que el Real de Huautla no logró cobrar relevancia a nivel virreinal pero sí a nivel regional. La vida del mineral fue muy intermitente, pues en muchas ocasiones durante los siglos XVII y XVIII vivió periodos de crisis, pues fue abandonado por la sobre explotación y reactivado al encontrarse yacimientos nuevos. 

Debido a la orografía del lugar, las minas de Huautla eran muy inseguras para los minerales que de ella se extraían, pues los cargamentos con minerales ya refinados eran asaltados y saqueados. Esta situación llevó a la creación de Haciendas de beneficio como la de San Jacinto Ixtoluca en donde los minerales se refinaban en un sitio menos peligroso; el bandidaje también provocó que ante la falta de personal de vigilancia, el gobierno virreinal decidiera dotar de armas y entrenamiento a los habitantes de poblaciones cercanas a las rutas mineras. De esta manera, fue que se abrieron varias cárceles de distritos mineros, una de ellas en Huautla, misma que funcionó hasta principios del siglo XIX y que después se situó en Ajuchitlán. 

Como ya se mencionó, el Real de Huautla cobró bastante importancia a nivel regional, a tal grado que en siglo XVIII a la Alcaldía se le conocía como Alcaldía de Huautla y no de Cuautla. Incluso, logró obtener su propia diputación minera. El real de minas dio luces de revivir de su última crisis a principios del siglo XIX, sin embargo, por su contacto directo con el pueblo de Cuautla y la serranía que lo rodea, fue ocupado por el ejército insurgente liderado por el General Morelos. El mineral fue abandonado, saqueado y destruido, y a partir de ese momento no logró recuperarse. Muchas minas fueron abandonadas de manera definitiva y algunas, al igual que la hacienda de Ixtoluca, quedaron sólo en ruinas. 

Al nacer la república mexicana, en 1824 se promulgó una constitución que estableció una nueva división territorial; se crearon entonces los primeros ayuntamientos. El pueblo de Huautla quedó dentro de la Prefectura de Cuernavaca; a su vez dentro del partido de Jonacatepec; y dentro del municipio de Tepalcingo. En 1855, se creó un nuevo distrito, el de Cuautla de Morelos, éste, se integró por los partidos de Cuautla y Jonacatepec; con sus respectivas municipalidades y pueblos. El 7 de junio de 1862, por cuestiones de logística militar, durante la guerra de reforma, el estado de México se dividió en tres distritos militares, el tercero de ellos se formó por los distritos de Cuautla y Cuernavaca. Por su parte, para el gobierno imperialista, el mismo territorio quedó dentro de la intendencia de Iturbide. 

El 17 de abril de 1869, se erigió el estado de Morelos, para ello se tomó como extensión territorial la misma que había integrado al tercer distrito militar. El estado libre y soberano de Morelos se integró por los distritos de Cuautla de Morelos, Cuernavaca, Jonacatepec, Tetecala y Yautepec. El pueblo de Huautla siguió todo el proceso antes mencionado dentro del municipio de Tepalcingo. 

El 14 de julio de 1872, el mineral de Huautla pasó a formar parte del municipio de Tlaquiltenango, sin embargo, el 7 de diciembre de 1880 pasó de nueva cuenta al municipio de Tepalcingo. Fue el 24 de septiembre de 1884, junto con la creación del distrito de Juárez, que el pueblo de Huautla, así como los pueblos comprendidos entre éste y la Villa de Tlaquiltenango, pasaron a formar parte definitiva del municipio de Tlaquiltenango. 

Huautla se mantuvo como un pueblo activo dentro de la revolución maderista y en la posterior agrarista. Fungió como escondite y en muchos casos como un centro de operación que dadas las características de su relieve, fue peleado por tanto por federales como por rebeldes, pues significaba, un bastión militar muy importante. Durante el movimiento armado protagonizado por Rubén Jaramillo durante la década de los 40, Huautla volvió a tomar significado estratégico – militar. Por lo que debemos reconocerle a este pueblo su importancia dentro de los movimientos bélicos del estado y de la nación. 

Actualmente, el pueblo de Huautla es un pueblo pequeño, considerado como zona rural; según el censo del INEGI del año 2010, el pueblo tiene 852 habitantes. Lejos quedó de aquella ruta minera de gran valor e importancia, fundamental para el desarrollo económico de la región. Sin duda, Huautla es un pueblo de gran importancia con una historia que merece ser rescatada, contada y difundida.

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