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viernes, 6 de octubre de 2017

Los sismos con epicentro en Morelos en los últimos 27 años.

Por Azael Abdí Vázquez Román.

De 1990 a la fecha han sido registrados 68 eventos sísmicos con epicentro referenciado en el Estado de Morelos, de los cuales, los últimos 21 ocurrieron  en abril, septiembre y octubre de este año. Lo extraño en esta situación es que no se habían registrado más de 4 sismos por año, además de que han habido años como 1991, 1992, 1993, 1994, 1996, 2001, 2006, 2012 y 2014, en los que no se registró referencia de sismo en la entidad.

En estos últimos 26 años y 9 meses, el promedio de Magnitud de los sismos registrados con epicentro referenciado en Morelos es de 3.5, por lo que el promedio trata de una magnitud baja que en la mayoría de las veces es imperceptible para las personas. Solamente el sismo del pasado 19 de septiembre ha rebasado la Magnitud 4.0, siendo de M 7.1.

Es debido decir que a partir de M  7.0 los sismos se miden en escala de Magnitud de Momento (ya no grados Richter) por lo que son considerados como de muy alta intensidad y peligro.

La moda, es decir, las Magnitudes que más se han repetido en el registro son M 3.3 y M 3.7, ambas con 11 eventos. 



La tabla anterior se realizó con datos proporcionados por los catálogos del Servicio Sismológico Nacional y es con base a sismos cuya referencia de localización se encuentra en el Estado de Morelos, no obstante, las coordenadas del epicentro (latitud y longitud) pueden llevar a sitios ubicados en la frontera de Morelos con Guerrero o Puebla, en ocasiones, dentro del territorio de dichos Estados.

A pesar de que existe una alta generación de sismos en la zona, la baja intensidad de los mismos han hecho prácticamente imperceptible su presencia y no han dejado estragos. Sin embargo, debemos estar atentos y siempre alertas porque en cualquier momento puede ocurrir un sismo de Magnitud considerable que pueda causar daños de moderados a severos, como lo fue el del pasado 19 de septiembre de 2017.

Por desgracia, en la mayoría de los casos no hubo la prevención necesaria para afrontar el sismo del 19-S, antes, durante y después del siniestro, quizás porue que no hubo la observancia suficiente de la actividad sísmica en el Estado de Morelos, situación que debemos cambiar a partir de tan desagradable experiencia.

Además, también debemos prestar atención porque en general la República Mexicana es una zona de alta sismicidad en donde la interacción de las cinco placas tectónicas en las que entra en contexto nos deja en riesgo de sismos que nos pueden causar graves daños, aún y cuando se generen en otros Estados de la República. A través de estadísticas, la Magnitud máxima esperada es de 8.6 en las costas de Michoacán. 

¿Es posible que se genere un sismo de la misma Magnitud o incluso con una Magnitud mayor?

Sí, es posible que se genere un sismo de Magnitud similar al del pasado 19 de septiembre por el simple hecho de que ya se generó uno de M 7.1, lo cual quiere decir que la zona de subducción en la que nos encontramos cuenta con las características necesarias para que se dé dicho sismo, sin embrago, no se puede asegurar que se pueda llegar a generar un sismo de Magnitud mayor dado que no se tiene un registro amplio de los sismos en la región, por lo que no se conoce si en algún otro momento se haya dado un sismo de Magnitud mayor a 7.1. Tampoco se sabe en qué momento pueda suceder ni el sitio exacto del hipocentro y epicentro de siguiente sismo.

¿Cuál es la relación que guarda la escala de Magnitud con la intensidad real de sismo?

Aunque de manera aparente pueda existir poca diferencia entre un sismo de M 3.0 y otro de M 7.0 (dado que se trata de una escala que mide de M 1.0 a M 10.0), lo cierto es que la diferencia de intensidad entre un punto y otro de la escala (M 3.0 y M 4.0, por ejemplo), se calcula multiplicando la intensidad del punto menor por la raíz cuadrada de mil, que es aproximadamente 32, es decir, que un sismo de M 4.0 es aproximadamente 32 veces más intenso que uno de M 3.0, por lo que uno de M 5.0 es 1000 veces más intenso que uno de M 3.0, y así sucesivamente.

Dentro del contexto anterior, por ejemplo, el 12 de abril de 2003 se registró un sismo de M 3.1 a 13 kilómetros al Noreste de Tepoztlán, si comparamos este sismo con el de M 7.1 del 19 de septiembre de 2017 encontramos una diferencia de 4 unidades en la escala de Magnitud, por lo que haciendo la multiplicación correspondiente encontramos que el sismo M 7.1 fue 1,000,000 (un millón) de veces más fuerte que aquel de M 3.1.

¿Por qué un mismo sismo puede ser sentido de diferente manera?

Diversas personas pueden sentir de forma diferente un mismo sismo debido a varios factores. Por ejemplo, la lejanía del epicentro influye en gran manera, asimismo, aunque las personas se encuentren en la misma localidad depende del tipo de terreno y del tipo de edificio en el que se encuentre cada una; también influye si el sismo es oscilatorio o trepidatorio.

De igual manera, la forma en la que se afectan las viviendas y edificios depende del tipo de sismo, el  tipo de terreno y las características de las construcciones. 

Apéndice: Tabla de los sismos registrados con referencia de localización del epicentro dentro del Estado de Morelos del 1 de enero de 1990 hasta el 5 de octubre de 2017.


FUENTE:

- Datos diversos adquiridos del Servicio Sismológico Nacional (SSN-UNAM).

viernes, 29 de septiembre de 2017

Historia sísmica del ex convento de Santo Domingo Tlaquiltenango.

Por Azael Abdí Vázquez Román.

El convento de Tlaquiltenango se fundó en el año de 1540 a cargo de frailes franciscanos, aunque el proceso constructivo del edificio duró todavía en buena parte durante el Siglo XVI y posteriores, pues en la construcción es evidente la influencia de franciscanos y dominicos, estos últimos, tomaron de forma definitiva la administración del convento en 1593, después de un largo litigio.
           
A pesar de la larga vida del inmueble, es poco lo que se sabe o tiene registro sobre la historia de éste, sobre todo, en temas como los sismos que ha enfrentado y el daño estructural que le han causado. La fuente principal de Historia regional, las Apuntaciones Históricas de Xoxutla a Tlaquiltenango del célebre Padre Minos, no dan cuenta extensa de sismos que hayan azotado a la región ni de las afectaciones que hubiesen provocado. La única referencia al respecto es sobre la Capilla del barrio de Teocalcingo (Jojutla) y dice:

“… donde hasta 1680 fundaron su Capilla y a este barrio se le ha dado el nombre de Teocalzingo la primera Capilla que construyeron por un gran terremoto fue derribada y muchos años después se levantó la que actualmente existe”.
            
De la época virreinal, se pueden destacar los sismos de 1557, 1567, 1568, 1585, 1588 y 1591, de los que se han registrado daños moderados y severos en templos y conventos. Sin embargo, con mayor relevancia se debe considerar al sismo de Colima en 1585 del que se registran daños severos en la Iglesia de Jiutepec. Aunque en ninguno de los sismos anteriores hay registro de daños para el templo y convento de Tlaquiltenango, es posible asegurar que debió sufrir daños estructurales que fueron reparados reforzando y modificando las construcciones..
            
Para los siglos XVII, XVIII y XIX, la falta de información y registros es la misma, por lo que se desconoce ampliamente el efecto de los sismos sobre las construcciones eclesíasticas de Tlaquiltenango. Lo cierto es que los daños no debieron ser severos pues, según afirman expertos, los daños llegan a ser acumulativos por lo que una serie de daños severos terminan por dejar obsoleto al edificio.
            
Ya dentro del siglo XX y desde que se tiene un registro formal de la actividad sísmica en México, los sismos de 1957, 1973, 1985 y 1999 figuran como los más importantes para efectos de esta investigación.
            
En 1957, se registró un sismo en las costas del Estado de Guerrero, cerca de Acapulco, cuya Magnitud fue de 7.7; los daños que causó fueron bastantes, aunque en lo referente al templo y convento de Tlaquiltenango lo más significativo fue la caída de la esfera que adornaba la cima del cupulín de la torre del campanario.
            
El 28 de agosto de 1973, se suscitó un sismo con Magnitud 7.3 en las cercanías de Orizaba, Veracruz. De este sismo es del que se ha encontrado un mayor registro de los daños causados a las construcciones del templo y ex convento de Tlaquiltenango. De entre estas:
            
           Templo.
-         
       - Agrietamiento en el extradós e intradós de la bóveda.
-          - Grietas en sentido transversal y longitudinal de la nave.
-          - Agrietamiento vertical en prácticamente toda la altura de los muros.
-          - Grietas horizontales en los muros del presbiterio.
-         -  Desplomo de aproximadamente 90 cm en el muro del costado Sur.
-          - Uno de los muros del presbiterio se encontraba 60 cm fuera de plomo.

Ex convento.
-          
       - Agrietamiento en los muros y bóvedas, principalmente en las crujías Norte y en la Capilla Abierta.
-         -  Las zonas más afectadas fueron el entrepiso y la bóveda del claustro alto en el costado Norte.

El sismo del 19 de septiembre de 1985, suscitado en las costas de Michoacán y que tuvo una Magnitud de 8.1, afectó en gran medida a buena parte del Centro de México. En lo que refiere al templo y ex convento de Tlaquiltenango son pocos los registros de daños significativos, seguramente porque hacía poco de las reparaciones hechas a la construcción tras el sismo de 1973. Lo más significativo entonces, fue un agrietamiento visible en la fachada del templo, entre éste y la torre del campanario, además de la caída de los arcos que servían de entrada en la barda perimetral del lado Sur.
                  
Ya a finales del siglo XX, en 1999, cerca del municipio de Tehuacán, Puebla, se registró un sismo con Magnitud 7.1. Los daños al conjunto conventual de Tlaquiltenango se consideraron menores gracias a las reparaciones hechas después del sismo de 1973, en especial gracias al gran refuerzo de concreto del que fue objeto la bóveda del templo. Entre las afectaciones registradas se encuentran algunas grietas verticales en los muros de la nave principal cerca de las pilastras, grietas longitudinales y transversales en la bóveda de la nave, grieta horizontal en la parte baja del muro Sur y grietas en el cupulín del campanario que además sufrió rotación en su base.
     
Como se puede observar, han sido los sismos con Magnitud mayor a 7, y los que han tenido un epicentro relativamente cercano, los que han dejado mayor afectación en las construcciones del templo y convento de Tlaquiltenango, por lo que ya en el siglo XXI deben ser este tipo de sismos a los que se les debe prestar mayor atención.
      
En los últimos 16 años y 9 meses, sólo han ocurrido 8 eventos sísmicos con Magnitud igual o mayor a 7. Tres de éstos en Chiapas, dos en Guerrero, uno en Colima, uno en Baja California y uno en Morelos; siendo los dos últimos, registrados el 7 y 19 de septiembre de 2017 en Pijijiapan, Chiapas y en Axochiapan, Morelos, respectivamente, los que mayores estragos han dejado.
      
El sismo del 7 de septiembre tuvo una Magnitud de 8.2, sin embargo, la lejanía del epicentro no provocó daños visibles en el conjunto conventual de Tlaquiltenango, aunque es posible que hubiese provocado algunas fisuras y grietas menores que no fueran significativas pero que de alguna manera debilitaran las construcciones pues se sintió con bastante fuerza en la localidad.
      
El sismo del 19 de septiembre, tuvo una Magnitud de 7.1, y su epicentro se ubicó a 12 kilómetros al Sureste de Axochiapan, Morelos; la Magnitud, aunada a la cercanía del epicentro provocaron graves daños en la Zona Sur de Morelos, siendo lo más significativos aquellos de los edificios históricos.
      
Los daños que este sismo causó en el templo y ex convento de Tlaquiltenango aún no son cuantificados del todo, sin embargo, aquello que es notorio desde la vía pública refleja una grave afectación al inmueble: una enorme grieta se abrió en el muro Norte del templo, la torre del campanario prácticamente se separó del templo y el cupulín de la misma torre se destruyó por completo, parte de la cúpula del ábside se derrumbó, se cayeron gran número de almenas decorativas y se desplomó la bóveda del claustro alto del lado Norte, así como la fachada del representativo reloj que fue colocado para “hermosear” al pueblo en febrero de1898, entre otros daños.

      
Según dictámenes preliminares de expertos del INAH el inmueble presenta daños severos, por lo que entrará en un largo proceso de reconstrucción junto con buena parte de los edificios históricos de la entidad, siendo el peor panorama para el ex convento de Tlaquiltenango aquel en el que ya no podrá ser utilizado como edificio religioso y, en cambio, sólo será patrimonio cultural del Estado de Morelos y del municipio de Tlaquiltenango. 


R E F E R E N C I A S

Minos, Agapito Mateo. Apuntaciones Históricas de Xoxutla a Tlaquiltenango. Tercera Edición (Facsímil). Cocinando Letras. México. 2007.

Hinojosa, Laura Elena. Tlaquiltenango, Crónica Pictográfica de un Conflicto Religioso. UAEM. Primera Edición. Morelos. 2009.

Meli Piralla, Roberto. Los Sismos y los Conventos. en Revista Geotecnia. Número 228. Sociedad Mexicana de Ingeniería Geotécnica. México. Julio-Agosto 2013.

Padilla Lozoya, Raymundo. Los sismos en Colima: Siglo XVI. AF Medios, Agencia de Noticias. 10 de febrero de 2011.
Recordamos: el terremoto del ‘Ángel’ de 1957. AM Querétaro. 28 de junio de 2014.

Marrero, Carlos. Temblor de 1973 de la Ciudad de Córdoba. Crónicas UGMEX. 31 de mayo de 2016.

Ramírez-Herrera, Teresa; Lugo-Hubp, José. Efectos del sismo (7.0=Mw) del 15 de junio de 1999 en Puebla y estados vecinos. Investigaciones Geográficas. Instituto de Geografía, UNAM. 
México. diciembre de 2000.

Catálogos del Servicio Sismológico Nacional de México.

Testimonios orales. 

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